FRASCO O BOTELLA DE CALMA

Llevaba tiempo queriendo hacerle a Sora un frasco o bote de la calma y cuando cayó en mis manos esta botellita tan mona, de la solución de la prueba de la glucosa me dije “esta es la mía”.

Tal y como dice su nombre, la función principal de este bote es “calmar” a los niños después de una pelea, molestia o rabieta y ataque de llanto, cuando ya nada parece funcionar.

No es más que una botella con pegamento líquida y brilli-brilli dentro. Se supone que simplemente con agitarlo se generan sus beneficios. Si además acompañamos a los peques en ese momento de frustración y los enseñamos a tomar unas respiraciones profundas mientras se concentran en lo que sucede con el bote, mucho mejor.

TEORÍA: Según algunos estudios, mientras que el niño observa la caída de brillo, puede organizar y centralizar el sistema nervioso. Cuando el niño está estresado, su ritmo cardíaco se acelera junto a su respiración y al ver la lenta caída del brillo, genera un modelo visual para inconscientemente entregar una señal al cerebro que disminuya la agitación. Además, mientras sucede esto, el adulto puede proporcionar un espacio para que el menor  trate de explicar las razones de la tristeza, la ira o la frustración.

Hay que considerar que cada niño responde de una manera diferente y que habrá que probar el interés que tenga frente a este pote de la calma. Asimismo, que éste funciona mejor con niños de dos a cinco años, y es importante que el tamaño del bote sea el apropiado al tamaño del niño.

Debo decir con respecto a este último párrafo que doy fé que en niños menores a dos años el bote de calma es un poco “de adorno”. ¡Ojo! A Sora le encanta…pero no en el momento de plena rabieta. En sus momentos de frustración de momento pasa bastante del botecito y tengo que recurrir a otras estrategias, aunque yo siempre se lo ofrezco por si en una de estas cuela ¬¬ Yo creo que le sacaremos más partido en un futuro cuando entienda un poco más.

Bueno, a lo que iba: la metodología para hacerlo es muy muy muy fácil y el material necesario cuesta cuatro perras: yo en total me gasté ¡4,20 €!

Materiales:

  • Una botella de plástico (he visto fotos preciosas con frascos de cristal pero me parece un peligro darle algo de cristal a un peque en pleno momento apoteósico)
  • Cola transparente (1€ en los chinos)
  • Brillantina o cola con brillantina de varios colores. Yo utilicé una cola con brillantina morada (fue lo más caro en los chinos: 1,20€) y brillantina plateada y azul sin cola (1€ cada bote). Debo decir que me quedan como ¾ partes de cada bote.
  • Pistola de silicona o cola fuerte

 

Modo de preparación:

  • Dejar bien limpita la botella o frasco a utilizar
  • Poner en el ella brillantina y cola transparente e ir rellenando con agua. Aconsejo poner poca cantidad de brillantina y cola en un primer momento, añadir agua y ver el efecto. Siempre hay tiempo de vaciar un poco de agua y añadir mas brilli-brilli. A mi me pasó al revés: añadí demasiada cola y brillantina y casi no había movimiento en el interior del bote…Tuve que retirar y añadir más agua
  • Cuando tengamos el efecto deseado, cerrar el bote. Para ellos secar muy bien el tapón y utilizar o bien cola extra-fuerte o bien silicona. En nuestro caso nos quisimos asegurar bien de que no se pudiera abrir y pusimos las dos cosas: primero pegamos con pegamento y después rematamos con silicona transparente ¡Doble seguridad, sensación única!

 

¡Ya tenemos nuestro frasco de calma listo! En Instagram podéis ver en las historias destacadas el efecto en movimiento 😉

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